jueves, 23 de noviembre de 2017

Influencias en el Reiki Ryoho

Para una comprensión profunda del Reiki es necesario conocer sus orígenes y las influencias que ayudaron a crear sus elementos fundamentales. El Japón actual dista bastante del Japón de finales del Siglo XIX y principios del XX en los que vivió Usui Sensei -y nació el Reiki Ryoho-, sin embargo, Japón aún conserva gran parte de su cultura y pensamientos ancestrales, así como rituales y creencias. Conocer Japón y su cultura ayuda, y mucho, a entender el Reiki Ryoho. El sintoísmo, conjunto de creencias que forma parte elemental de la cultura japonesa, el budismo japonés, del que Usui Sensei era monje, y el taoísmo, que ayudó a engendrar el budismo japonés, son las tres influencias más importantes del Reiki Ryoho.

El Reiki Ryoho, o método de Reiki, es el resultado del trabajo, los conocimientos y las prácticas espirituales de Usui Sensei. Como sabemos, Usui Sensei nació en el seno de una familia japonesa budista tendai en el año 1865. Dos años más tarde, en 1867, el emperador Muthusuito accedió al trono de Japón. Muthusuito ocupó el trono hasta el año de su muerte, en 1912. Después de su muerte, Muthusuito recibió el nombre de emperador Meiji. La era Meiji es recordada por la revolución nacional acontecida en Japón. Durante su reinado, el emperador Meiji reinstauró la tradición japonesa (sintoísmo) y consagró su mandato a los dioses tradicionales del Japón. Estableció que las eras durarían solo un reinado (la era de Meiji) y trasladó la capital de Kioto a Edo (Tokio). Bajo su mandato se implantó un nuevo sistema de estudios, se creó la institución del Senado y Japón se anexionó a Corea. Durante la era Meiji Japón se convirtió en una potencia relevante en el pacífico. El emperador Meiji fue un gran estudioso y un amante de la poesía japonesa. Compuso más de 100.000 wakas  (poemas) en los cuales descubrimos a un hombre con un pensamiento profundo y una tendencia pacifista. 

Usui Sensei fue un gran admirador de la obra de Meiji. Sus poemas eran recitados en cada clase de Reiki Ryoho, y la filosofía del emperador Meiji era el eje filosófico de esas clases. Usui Sensei nació budista tendai y murió budista tendai (su cuerpo reposa en el cementerio de un templo budista tendai en Tokio), sin embargo, la influencia del sintoísmo en sus enseñanzas es tan grande, o más, que la que ejerció el propio budismo. La admiración al emperador Meiji era una admiración al propio sintoísmo. Recordemos que para la cultura japonesa, el emperador es un descendiente directo de Amaseratu, la poderosa diosa sintoísta del sol de Japón. 

La influencia que ejercieron, en la vida de Usui Sensei, tanto el budismo como el sintoísmo son evidentes. Hay que recordar que al ser preguntado sobre el objetivo del Reiki Ryoho, Usui Sensei respondió: Alcanzar el Anshin Ritsumei, que es un concepto budista que significa ‘un completo estado de paz interior’. Los elementos principales del Reiki Ryoho son elementos budistas y sintoístas: meditación, rituales de purificación, poemas, Ki o fuerza vital y los Gokai (cinco principios). 

Para comprender la influencia del taoísmo en el Reiki Ryoho se requiere ir un poco más atrás en la historia. Cuando el budismo llegó a China procedente de la India,  el contacto entre el budismo y el taoísmo, filosofía reinante en la China, originó la escuela filosófica budista Chán, que significa meditación. El budismo Chán al pasar a Japón originó el zen. Por tanto el budismo japonés y sus prácticas son el resultado de la unión del budismo original de la India y el taoísmo chino. Los valores del Reiki Ryoho son prácticamente idénticos a los valores del taoísmo:
  1. El respeto y custodia de la naturaleza.
  2. Serenidad y armonía.
  3. La búsqueda del desarrollo espiritual como objetivo de vida.
  4. El desarrollo de una existencia con vitalidad y plenitud.
SINTOÍSMO


El sintoísmo es una religión primitiva y popular de Japón. Sus orígenes se remontan a la Edad Antigua, cuando todavía era un culto a los fenómenos naturales (las tormentas, las montañas, el sol, la luna o los ríos), que los creyentes identificaban con unos espíritus (deidades) llamadas kami. La palabra "shinto" significa "el camino de los dioses o espíritus". Sin un nombre concreto al principio, empezaron a llamarla sintoísmo a partir del siglo XIII para distinguirla del budismo, del que posteriormente incorporó muchos rasgos. Además de la influencia del budismo, el sintoísmo también está muy influenciado por el taoísmo y el confucionismo. 

El sintoísmo no tiene ni un creador ni una colección de textos religiosos ni una doctrina autoritaria específica. Surgió del culto popular a la naturaleza. Comprende una gran cantidad de ceremonias que invocan a los poderes misteriosos (espíritus o deidades) de la naturaleza para recibir un trato benevolente y protección. 

De acuerdo con el sintoísmo, la naturaleza está habitada por deidades o espíritus (kamis), y la vida humana se halla íntimamente vinculada a ellos, a sus pensamientos y acciones. Por tanto, la religión sintoísta es una combinación de adoración a la naturaleza y culto ancestral. Además, no hay ningún impedimento en considerarse sintoísta y a la vez acudir a templos budistas o confucianos. 

Los mitos fundamentales del sintoísmo japonés están recogidos en el Kojiki (escrito en el 712) y el Nihongi (escrito en el 720). Describen la creación del cosmos, a partir del caos, en forma oval que después se separó. Durante la siguiente época mitológica de los dioses, se formaron el mundo y sus kamis. Una sucesión de siete generaciones de divinidades fue el resultado del matrimonio de un kami Izanagi masculino y un kami Izanami femenino, y juntos crearon el mundo terrestre con el agua, las montañas y otros elementos naturales. También crearon las islas japonesas como rasgo especial. De Izanagi e Izanami desciende la diosa solar Amaterasu, que dio origen al linaje imperial de Japón. Los mitos sintoístas fundamentales resumen así el origen divino de Japón, de sus emperadores y de sus súbditos, y realzan el significado de las divinidades o kamis, que son la base de la tierra japonesa y de sus habitantes.

Los santuarios sintoístas japoneses pueden ser de diferentes tamaños e importancia: Están los santuarios de los hogares (kamidama), en las que se depositan los kamis; Se disponen en las habitaciones de muchas casas y tiendas. También existen santuarios "portátiles" (mikoshi) que se guardan en los templos y se sacan cuando se realizan procesiones. Los santuarios sintoístas más grandes suelen contar en su recinto con un torii (arco o puerta de entrada), una sala en la que los sacerdotes dirigen el culto y una sala para el kami en la que están colocados los símbolos del kami, como una espada o un espejo. Los grandes santuarios, como el dedicado a la diosa Amaterasu en Ise, tienen renombre a nivel nacional.

El culto sinto (matsuri) se practica tanto en el ámbito público (templos) como en el privado y gira en torno a los hechos de la vida cotidiana, la familia o la comunidad. El matsuri implica servir al kami o a la autoridad, lo cual supone una actitud de respeto y obediencia. En público, el matsuri se expresa en forma de festividad en la que el kami es recibido como un invitado al que se reverencia con actos de agradecimiento. La tradición todavía ocupa un lugar muy significativo en la vida japonesa.

El camino hacia un templo sintoísta está marcado por un torii. Este, simbólicamente, separa el lugar sagrado que rodea al templo del mundo exterior profano. A menudo, los torii están bastante alejados del templo. En las proximidades del templo, antes de la entrada, hay un estanque u otro tipo de balsa sobre la que se erige un puente sagrado. Éste, al igual que el torii, separa el mundo sagrado del mundo profano exterior. Al ser el sintoísmo un culto reverencial a la naturaleza, prácticamente todos los templos tienen bosques o parques a su alrededor.

Los templos acogen a uno o más kamis o divinidades. Son visitados durante todo el año y especialmente atraen a numerosos seguidores los días festivos. También son importantes las peregrinaciones para pedir algún favor a las deidades y los ritos de purificación.

Amaterasu es la deidad (kami) japonesa femenina que representa al Sol. El emperador de Japón es considerado su descendiente directo. Se la suele identificar también con el buda celestial Vairocana.

Inari es el kami que simboliza el arroz. Es el más venerado en los templos. En la actualidad se considera el kami o patrón de los negocios en general.

BUDISMO Y LA ESCUELA TENDAI


El budismo es un camino de enseñanzas prácticas. Las prácticas, tales como la meditación, son un medio para que uno mismo se transforme, desarrollando las cualidades de conciencia, bondad y sabiduría. El sendero budista es un camino espiritual que lleva a lo que se conoce como Iluminación o Budiedad. El budismo se considera "no-teísta" y niega explícitamente el concepto de un dios creador. 

Para el budismo la vida es un proceso en constante cambio. Las prácticas budistas sirven para transformar nuestra vida a través de los cambios inevitables de la vida. El factor decisivo para transformarnos es la mente. El budismo ha desarrollado muchos métodos para trabajar directamente con la mente. Uno de los principales es la meditación, la cual es una forma de desarrollar estados mentales más positivos caracterizados por calma, concentración, conciencia y emociones como la amistad, ecuanimidad y felicidad. Usando la mente clara y positiva que se desarrolla en la meditación, es posible tener una mayor comprensión de uno mismo, de los demás y de la vida misma. Además de la meditación, las enseñanzas abarcan los campos de la ética, el estudio filosófico, el trabajo social y el desarrollo del ser humano en todos sus aspectos: intelectuales, emocionales, espirituales y culturales. 

En el budismo no se busca "evangelizar" a otras personas para que adopten el budismo; se ponen las enseñanzas a disposición de quienes estén interesados. Es una filosofía práctica. La gente tiene la libertad de tomar lo poco o mucho para lo que se sientan listos. El budismo no es ni pesimista ni optimista, tiene una visión realista de la vida y del mundo, y ve las cosas objetivamente. Dice con exactitud y objetividad lo que uno es, lo que es el mundo, y muestra el recto camino hacia la perfecta libertad, paz, tranquilidad y felicidad. 

Buda Gautama (India) vivió hace algo más de 2500 años. Se le considera 'El Iluminado' aunque no un Dios y sus enseñanzas son el origen del budismo. Estas fueron algunas de ellas, que constituyen las enseñanzas básicas del budismo. Pueden resumirse en las Cuatro Nobles Verdades:
1. La vida es sufrimiento
En la vida hay sufrimiento y dolor. Toda existencia es insatisfactoria.
2. El sufrimiento es resultado de los deseos y de la ignorancia
El sufrimiento tiene causa; proviene del deseo, del apego y de la ignorancia.
3. El sufrimiento puede cesar 
El sufrimiento puede eliminarse, eliminando la causa. Para eliminar el sufrimiento hay que estudiar sus causas, comprobarlas uno mismo y después eliminarlas. Hay que suprimir los cinco venenos (apego, odio, ignorancia, ego, celos) y obrar virtuosamente para crear buen karma.
4. Se puede eliminar el sufrimiento si seguimos el camino óctuple
- Recto Entendimiento
- Recto Pensamiento
- Recto Lenguaje
- Recta Acción
- Rectos Medios de vida
- Recto Esfuerzo
- Recta Atención
- Recta Concentración.

Existen dos ramas principales del budismo: Theravada (Escuela de los Ancianos) y Mahāyāna (El Gran Camino) y muchas escuelas.

El budismo Tendai es una de las escuelas más importantes del budismo japonés. Fue introducido en Japón por el monje chino Ganjin. Establecido en el Siglo VIII, los orígenes de la escuela Tendai están firmemente arraigados en el Dharma (doctrina) enseñado por el Buda histórico, en la escuela Mahayana del budismo y en la doctrina budista T'ien-t'ai de China.

La escuela Tendai dio lugar a otras escuelas importantes del budismo japonés, incluyendo el Jodo (Tierra Pura), Jodo Shinshu (Verdadera Tierra Pura), Soto Zen, Rinzai Zen y Nichiren. 

La escuela Tendai floreció bajo la protección de la familia imperial y la nobleza en Japón, sobre todo el clan Fujiwara. El budismo Tendai se convirtió en la forma dominante de budismo y en la corriente principal en Japón por muchos años.

El budismo Tendai tiene varios puntos de vista filosóficos que permiten la conciliación de la doctrina budista con los aspectos de la cultura japonesa. Tiene sus raíces en la idea fundamental del budismo Mahayana: la Budeidad, o capacidad de alcanzar la iluminación, es inherente en todas las cosas. Otro aspecto crucial en Mahayana es la noción de que el mundo de los fenómenos, el mundo de nuestras experiencias, fundamentalmente, es una expresión de la ley budista (Dharma). El budismo Tendai afirma que todos y cada uno de los fenómenos son la expresión del Dharma. Para el budismo Tendai, la máxima expresión del Dharma es el Sutra del Loto . 

TAOISMO

El taoísmo es una filosofía  surgida a partir del Tao Te Ching, una obra que habría sido escrita por Lao Tse en el siglo VI antes de Cristo. El taoísmo carece de dogma. Su pilar es el Tao, un concepto que suele entenderse como el camino  y que se refiere a la esencia del universo. El Tao es el orden de la naturaleza. El adepto al taoísmo tiene como fin principal llegar a un encuentro con el Tao, a través de comprender la sintonía (el orden) que existe en la realidad (naturaleza).

El taoísmo percibe a esta realidad como superficial y profunda. Esta última es el que guía al anterior, y habitualmente es llamada interna. La realidad es para el taoísmo transformadora, y siempre está en movimiento. Este movimiento logra su plenitud al mantener el equilibrio de los distintos matices que produce todo aquello que está en movimiento. Dichos matices son conocidos como Yin y Yang.

El concepto de yin-yang es muy importante para el taoísmo ya que evidencia la dualidad del universo. Existen tres fuerzas que interactúan en la realidad: el yin, el yang y el Tao. Las dos primeras son fuerzas contrapuestas que se complementan y actúan como una: una fuerza activa y otra pasiva. El Tao, por su parte, es la fuerza superior que contiene a ambas. 

El movimiento básico (denominado T'ai Chi) del Yin-Yang genera constantemente los componentes del Universo, esencialmente por medio de su energía, el Chi. El Chi tiene múltiples manifestaciones, por eso era denominado poéticamente como los diez mil seres.

El taoísmo aspira a la armonía del ser humano con el Tao a través de la meditación, la honestidad, el sacrificio, la bondad y la piedad, entre otras virtudes. Se trabaja principalmente sobre el cuerpo y el espíritu (shen). Otras prácticas taoístas habituales son: La caligrafía, la pintura paisajística, la música instrumental, el Tui Na, las artesanías, el Tai Chi o la meditación.

El taoísmo nació como doctrina filosófica; aunque con los años se  convirtió en religión. Sus principios espirituales similares llevaron a una fusión e influencia bidireccional con el budismo y con el confucianismo. 
Principios espirituales del taoísmo:
- El respeto y custodia de la Gran Naturaleza.
- La NO violencia como objetivo.
- La serenidad y armonía como método.
- El desarrollo interior y espiritual del hombre.
- El desarrollo de una existencia con vitalidad y plenitud.


martes, 24 de octubre de 2017

Meditación

La meditación es una práctica esencial en el camino espiritual. Es compartida con las grandes corrientes religiosas y filosóficas del planeta, que la utilizan con fines similares. Se trata de una técnica que consiste en sentarse en silencio mientras se intenta enfocar la mente en el momento presente. El objetivo es calmar la mente y alcanzar el dominio de sí mismo. Dentro de la propia meditación existen diferentes técnicas para lograr tal objetivo: Enfocarse en la respiración, en las sensaciones del cuerpo, hacer visualizaciones o recitar mantras, entre otros.

La dificultad de la meditación no radica en la técnica, ya que tan solo es necesario sentarse en silencio; la dificultad de la meditación está en afrontar el ruido continuo de la mente. También es importante mencionar que el éxito de la meditación tiene una estrecha relación con la constancia con la que se practica, sin ser tan importante la duración de la práctica. Por lo general meditar de 20 a 30 minutos de forma habitual suele ofrecer muy buenos resultados. La clave es ser constante en la práctica.

La constancia en la meditación suele inducir a un estado de calma y bienestar, incluso si durante la práctica no se tiene una sensación subjetiva positiva. Se medita, además de para tener un dominio de uno mismo, para desarrollar compasión, paciencia, ternura, generosidad y perdón.

Según estudios recientes, la práctica habitual de meditación, mitiga los efectos del estrés, tiene efectos positivos sobre el sistema inmunológico, mejora la atención, mejora los niveles de ansiedad, depresión, ira y fatiga, aumenta la memoria y la tolerancia al dolor.  Un estudio en Harvard llevado a cabo por la neurocientífica Sara Lazar en 2015 demostró, además, que la meditación llega a cambiar el cerebro, aumentando la materia gris, que a la vez provoca una mejora en los aspectos cognitivos, ralentiza el deterioro neuronal y el envejecimiento, mejora la empatía y reduce el miedo y la ansiedad. El estudio fue llevado a cabo con personas NO meditadoras que se les hizo meditar 20 minutos al día durante ocho semanas.

viernes, 29 de septiembre de 2017

La vida de Usui Sensei

La historia del Reiki empieza con Mikao Usui. 

Mikao Usui (Usui Sensei) nació el 15 de Agosto de 1865, primer año del periodo Keio, en la aldea Taniai, actual Miyamacho. Tuvo tres hermanos: Sanya, Kuniji y Tsuru. La familia de Mikao Usui pertenecía a la clase privilegiada, eran hatamoto samurai y miembros del clan Chiba. Los hatamotos eran los guardias personales del shogun . Nació budista Tendai y de niño estudió en un monasterio Tendai. Existen versiones de la historia que defienden que Usui Sensei fue un monje cristiano, sin embargo son muy poco creíbles considerando la época en que Usui nació; el cristianismo estaba proscrito y había sido declarado ilegal. Además Usui Sensei está enterrado en un monasterio budista Tendai en Tokio. 

El budismo Tendai fue introducido en Japón por Saycho en el comienzo del siglo XIX y Nagarjuna  es su patriarca. Su creencia es que el Lotus Sutra es la enseñanza completa de Buda y usa mudras y mandalas.

Mikao Usui se casó con Sadako Suzuki y tuvieron dos hijos, un varón y una niña, llamados Fuji y Toshiko respectivamente. Como todos los jóvenes de su clase, Mikao Usui tuvo una educación muy orientada al arte y una gran inclinación por la poesía. Nunca fue un doctor al estilo occidental ni estudió medicina. Fue un sacerdote Tendai lego, llamado zaike. Esto implicaba que podía seguir viviendo con su familia sin necesidad de hacerlo en el templo. Cuando se convirtió en zaike, adoptó el nombre de Gyohan. Tuvo muchos trabajos diferentes a lo largo de su vida: periodista, funcionario de prisiones, trabajador social, misionero de un grupo sinto y secretario privado del político Shimpei Goto. 

Mikao Usui buscó a lo largo de toda su vida la realización espiritual. Fue un gran admirador de la obra del emperador Meiji y muy influenciado por el sintoísmo. Usui era una persona espiritual. Pasada su juventud decidió profundizar más en su vida espiritual y entregarse por completo a la búsqueda de esa realización que no llegaba. Se sabe que pasó, como mínimo, tres años en un monasterio zen antes de fundar el Usui Reiki Ryoho (Reiki). En los monasterios zen se medita y se tiene una vida muy austera. La vida allí es muy humilde y la disciplina muy estricta. El objetivo es estar en paz, alcanzar el Anshin Ritsumei (completo estado de paz y tranquilidad). No hay otro. Al ver que pasaban los años y no se sentía realizado decidió realizar un retiro de ayuno y meditación en un lugar sagrado al norte de Kioto: Kurama.   

En marzo de 1922, Mikao Usui recibió, durante la meditación de veintiún días en el monte Kurama, una gran energía espiritual y alcanzó el Satori . Regresó a la ciudad y decidió compartir su experiencia con el mundo. “Esta es la revelación del universo para que comparta mi experiencia con tantas personas como sea posible. Mediante la imposición de manos como punto de partida de esta práctica, transmitiré el propósito de la vida: Anshin Ritsumei”. 

En abril de 1922, Usui Sensei fundó en Tokio la Shin Shin Kaizen Usui Reiki Ryoho Gakkai  de la que fue el primer presidente. La sociedad sigue activa en la actualidad. Ha tenido seis presidentes después de Usui:
. Jusaburo Ushida (1865-1935)
. Kanichi Taketomi (1878-1960)
. Yoshiharu Watanabe (¿?-1960)
. Hoichi Wanami (1883-1975) 
. Kimiko Koyama (1906-1999)
. Masayoshi Kondo (actual presidente)

El método de Usui Sensei fue conocido como Usui Reiki Ryoho; con el paso de los años y su expansión hacia occidente la mayoría de alumnos no japoneses acabarían llamando al método: Reiki. 

La diferencia de las enseñanzas de Usui Sensei de otros métodos de sanación con las manos, muy comunes en Japón, son las Reiju o armonizaciones, que les recuerdan a los alumnos su conexión espiritual. El objetivo de las Reiju es alcanzar la plenitud. Las posiciones de las manos en la terapia de Reiki parecen haber sido agregadas como una forma de ayuda a aquellos a los que no les era fácil trabajar de manera intuitiva, y los símbolos se introdujeron para ayudar a invocar y sentir la energía.

El 1 de septiembre de 1923 el terremoto de Kanto devastó Tokio y sus alrededores. Hubo más de 140.000 muertos y muchísimos heridos. Los incendios provocados por el terremoto duraron varios días y sus efectos fueron aún peores que el propio seísmo. Usui Sensei y sus discípulos colaboraron con las autoridades tratando con Reiki a todas las personas que pudieron. Usui Sensei fue galardonado por el emperador con el Kun San To, reconocimiento que se concedía a quienes desempañaban una labor honorable. 

Debido a su labor después del terremoto, Usui Sensei ganó mucha fama y fue muy conocido. Muchísimas personas le solicitaron que les enseñara Usui Reiki Ryoho. Pasó los últimos años de su vida viajando constantemente por todo el país para dar formaciones.

Usui Sensei enfermó y falleció a la edad de sesenta y dos años el 9 de marzo de 1926. Sus restos descansan en el cementerio del templo de Saiho Ji, en Tokio, donde hay una gran lápida conmemorativa con su historia gravada. Su mausoleo se ha convertido en los últimos años en un lugar de peregrinación para los miles de practicantes de Reiki de todo el mundo.

En sus notas, Usui Sensei afirma que instruyó a unos setecientos alumnos, pero en la inscripción de la lápida sus seguidores aseveran que instruyó a dos mil discípulos. Muchos de ellos crearon sus propias clínicas y escuelas Reiki, más de cuarenta en 1940.


martes, 13 de junio de 2017

Viaje de Reiki a Japón - Kurama



El viaje de Reiki a Japón para realizar la maestría empezó en Kioto y continuó en Kurama.

Cuando vas a Japón en un viaje relacionado con Reiki sueñas con ir a Kurama, al fin y al cabo allí nació Reiki; deseas saber si realmente es un lugar especial o no. Kurama nunca decepciona, es, sin duda, mi rincón favorito de Japón. 

Era primavera en un país donde las estaciones son lo que se espera que sean. Algunos días fueron soleados, otros lluviosos. Al contrario de lo que suele suceder en occidente, los japoneses no parecen molestarse si el día amanece lluvioso; al contrario, para ellos la lluvia es uno de los elementos de la naturaleza más venerado. La reciben felices.Yo estaba un poco preocupado. No me importaba si algún día llovía en Kioto o en Tokio, pero prefería que no lloviera el día que íbamos a Kurama. No lo hizo. Las temperaturas ascendieron a 23 grados. El día más caluroso de la primavera.

El viaje a Kurama empezó desde Gion, donde estábamos hospedados. Gion es uno de los barrios más bonitos y auténticos de todo Japón. Caminamos el medio kilómetro entre el hotel y la estación de metro. Un paseo más que agradable. Compramos comida para un picnic en Kurama: bolas de arroz, noodels, ensaladas, sushi, te verde y algo de fruta. Entramos en el metro. Para algunos era la primera vez que iban en metro en Japón. El metro en Japón es toda una experiencia: limpio, ordenado, extremadamente puntual, silencioso. En diez minutos llegamos al intercambiador con el tren que lleva directamente a Kurama. Subimos al tren y disfrutamos de los 40 minutos de trayecto. Última parada: Kurama.

Kurama es un pequeño pueblo en medio de un estrecho valle. Tan solo hay una calle, con casas a ambos lados, y un río. Al final de la calle está Kurama Onsen, un famoso Ryokan (hotel tradicional japonés) famoso por sus Onsen (balnearios). Ese sería nuestro destino final, pero antes íbamos a subir y disfrutar de Kurama Yama (la montaña de Kurama) y meditar en Kurama Dera (el templo de Kurama).

Al salir de la estación de tren de Kurama, si sigues recto de unos cincuenta metros y después giras a la izquierda te encuentras con las primeras escalinatas de Kurama. El lugar es precioso, y casi siempre está vacío de gente. Subimos las escaleras para llegar a la entrada principal del sendero que lleva a los templos. Todos estábamos entusiasmados. Sonrisas, fotos, comentarios…

Como en todos los lugares sagrados de Japón, en la entrada hay una fuente para purificarse. Uno a uno fuimos pasando para llevar a cabo el ritual: Agua en la mano izquierda, agua en la mano derecha, enjuagarse la boca y limpiar el bambú que sirve de cazo. 

Empezamos la subida a pie por unas escaleras seguidas de una rampa ascendente de unos trescientos metros. Justo a mitad de la rampa, a mano izquierda, hay un pequeño templo sintoísta junto a un salto de agua. Primera parada. El lugar ideal para explicar los orígenes de Kenyoku ho (la técnica de la ducha seca). La inspiración de esta técnica proviene del  sintoísmo, de un ritual llamado Misogi, que consiste en sentarse en meditación bajo una cascada de agua fría. Mientras explicaba podía percibir el entusiasmo de todos. No por mis explicaciones, sino por estar donde estaban.

Continuamos subiendo para llegar a otra ‘puerta de entrada’ a un lugar sagrado. Justo después de la puerta hay tres cedros centenarios con unas cuerdas a su alrededor. Estas cuerdas, llamadas Shimenawa suelen colocarse para venerar a los Kamis de la montaña: los Espíritus de Kurama. En Japón desde la antigüedad se cree que ciertos tipos de árboles sirven como morada a los Kami, las deidades espirituales del sintoísmo. El cedro del centro, junto a las escaleras, es el más espectacular y fascinante. Resulta casi imposible pasar a su lado sin hacer una reverencia. Todos la hicimos, al fin y al cabo entrábamos en su reino para disfrutar de sus obsequios. Puedo decir que todos nos sentimos bendecidos. Era una sensación palpable. Los Kamis de Kurama nos acogieron con los brazos abiertos. Seguimos subiendo con fuerzas renovadas.

A mitad de camino encontramos una nueva puerta que daba paso a la impresionante escalinata que conduce hasta los templos. El ascenso es algo exigente pero transmite un sentimiento de espiritualidad difícil de describir. Los cedros que ascienden como lanzas hacia el cielo acompañan a los caminantes durante todo el trayecto. Es un lugar bello, místico. Llegamos al primero de los templos. En el monte de Kurama hay varios templos, uno de ellos, el primero que encuentras siguiendo el sendero hacia la cima es sin lugar a dudas el mejor para meditar. Normalmente nadie entra debido a que hay que desviarse un poco del camino y la entrada está en un lateral. Entramos. Nadie en el interior. Silencio. Nos sentamos respetuosamente en el suelo de bambú para meditar. Cerramos la puerta corredera. Hice sonar las campanas y todos nos quedamos en absoluto silencio. ¡Estábamos meditando en Kurama! Veinte minutos después los Kamis de Kurama, el espíritu de Usui Sensei y la magia de Japón nos regalaron uno de los momentos más especiales de nuestros caminos con Reiki. Mientras meditábamos, un monje budista de la orden de Kurama entró respetuoso al templo. Diligente preparó las velas, ofrendas y demás para un ritual que no esperábamos. Se sentó frente al Buda que preside el interior del templo y empezó a recitar el Sutra del Corazón en japonés. Ahí estábamos nosotros, los únicos en el templo junto a él, escuchando con lágrimas en los ojos el Sutra más representativo del budismo Mahāyāna. 

Gratitud.

Entre el silencio necesario para la introspección y las ganas de comentar la experiencia con los demás fuimos al templo principal: Kurama Dera. Una plaza preside el lugar, en el medio de la plaza un círculo, y en el centro del círculo, marcado en el suelo, el lugar de poder de Kurama. Uno a uno pasamos por el centro para terminar haciendo un enorme círculo con todos cogidos de las manos. Reiki. Después de visitar el templo, comprar incienso y tomar algunas fotos, practicamos Reiju (Iniciación) en los diferentes bancos que hay alrededor de la plaza. La imagen de todos llevando a cabo el ritual más profundo del Reiki Ryoho frente a Kurama Dera es difícil de superar. Todos estábamos emocionados, felices, conectados… 

Con respeto y afecto, uno a uno hicimos sonar la imponente campana del templo. Seguimos ascendiendo por el sendero que lleva a la cima. Después de Kurama Dera el sendero se vuelve algo más salvaje, exigente… pero precioso. Pasamos al lado de varios lugares de retiro, pequeñas cabañas donde los buscadores de silencio se retiran durante días para meditar y encontrar lo que nunca perdieron. En una de esas cabañas Usui Sensei sintió Reiki por primera vez.

En la cima de Kurama se encuentra uno de los espectáculos de la naturaleza más bonitos del lugar: Las raíces de los árboles crean una red espectacular sobre la superficie. La historia cuenta que allí se lastimó el dedo de un pié Usui Sensei. Justo en ese lugar nos sentamos para comer y descansar.

Seguimos el sendero que descendía hacia Kibune, el pueblo situado en el otro valle del monte Kurama. Realizamos nuestra siguiente parada: una espacio abierto y llano junto a un templo, un pequeño estanque y varios cedros centenarios morada de los Kami. Meditamos y practicamos Reiki todos juntos antes de emprender nuestro camino de regreso. En actitud meditativa caminamos, primero en sentido ascendente y después descendente, todo el camino de regreso al pueblo de Kurama. Ya en el pueblo seguimos la única calle del lugar. 

Kurama es un pueblo pequeño, muy pequeño, que transcurre por el estrecho valle a la ladera del monte Kurama. Sin embargo, el pueblo es famoso por el Ryokan  Kurama Onsen, un hotel tradicional japonés de menos de diez habitaciones y unos baños muy populares. Nuestro destino final.

Mujeres por un lado y hombres por otro tomamos primero los baños interiores para terminar disfrutando de los baños exteriores con vistas al monte de Kurama. Allí estuve durante mucho, mucho tiempo, admirando en silencio la imponente ladera verde del monte Kurama. Cuando decidí salir, todos, absolutamente todos, ya esperaban en la sala de relajación. 

Comimos en el restaurante tradicional japonés de Kurama Onsen. Sentados en el suelo y con una taza de té verde en la mano admiramos los rituales que los japoneses siempre llevan a cabo a la hora de servir la cena. Normalmente en la cena sueles comentar con los compañeros las experiencias del día, que eran muchas, pero la propia cena se llevó el protagonismo.


El viaje en tren de regreso a Kioto nos dio a todos tiempo para entender que la experiencia de Kurama necesitaría muchos meses para ser digerida. Muchos. 

lunes, 1 de mayo de 2017

Viaje de Reiki a Japón - Kioto




La llegada al aeropuerto de Osaka (Kioto no tiene aeropuerto) se produjo a lo largo de todo el día. Algunos aterrizaron a las diez de la mañana, otros a las siete de la tarde. Era sábado. Decidí empezar las clases el día siguiente a las diez de la mañana. Acordamos encontrarnos a las 9.15 en el vestíbulo del hotel para salir caminando juntos hacia el estudio de yoga y meditación que habíamos alquilado para las clases.

El hotel estaba situado en el distrito de Gion, muy conocido por ser el barrio de las geishas de Kioto. Pero Gion es mucho más. Muchísimo más. Es un distrito en el que perdura el Japón que deseas encontrar cuando vas a Japón. Sus callejuelas laberínticas con casas de madera, fanales rojos, kimonos y restaurantes típicos de Ramen te permiten viajar a una época no muy lejana pero sí añorada. Gion e Higashiyama, el distrito vecino, son el Japón de las historias japonesas.

Después de las presentaciones, los saludos y los abrazos nos dirigimos caminando al estudio donde pasaríamos las mañanas durante nuestra estancia en Kioto. Veinticinco minutos caminando según el GPS. Salimos del hotel y seguimos la calle principal durante unos doscientos metros, giramos a la derecha en un pequeño callejón para encontrarnos nuestro primer regalo no esperado: Una entrañable calle que seguía un canal de agua cristalina, pirenaica, en medio de la ciudad. El paseo no podía ser mejor. El GPS no había considerado en sus cálculos que los ‘paseantes’ llevaban cámaras fotográficas y móviles. Tardamos bastante más de lo previsto. Después de la entrañable calle, una torii de espectaculares dimensiones. Una torii es una puerta que representa el paso de lo profano a lo sagrado en la tradición sintoísta. Son puertas-arcos que encuentras en todas partes en Japón y que, normalmente, están pintadas de un anaranjado chillón (tienes una en los emoticonos de WhatsApp, junto a los templos). Después de la torii rodeamos un enorme templo para llegar a una calle ancha que nos llevaría muy cerca del estudio. Este se encuentra en un barrio tranquilo y tradicional del antiguo Kioto. 

El estudio resultó ser exactamente lo que necesitábamos: Un lugar tranquilo y acogedor. Como es costumbre en Japón nos recibieron con un té y una sonrisa. Nunca te cansas ni del té ni de la sonrisa. Nunca. Empezamos las clases con nuevas presentaciones y un esquema de lo que veríamos durante los próximos días. Meditamos. Recitamos los Gokai (los principios de Reiki). Practicamos Reiki. Esa primera clase me emocionó. Mi primera clase de Reiki en Japón. Me sentía feliz. La clase duró tres horas. La felicidad aún perdura.

Después de comer todos juntos cerca del estudio nos dirigimos paseando, sin prisa e ilusionados, hacia Higashiyama. Casas de madera, toriis, árboles centenarios, templos, kimonos, tiendas de cerámica, té macha, cerezos casi en flor, más templos, más kimonos, más té macha… El paseo fue un regalo para todos. Ni rastro de jet lag durante el día. Visitamos el templo Kiyomizu dera, hicimos una pequeña ofrenda y bebimos de dos de los tres arroyos sagrados del ‘templo del agua pura’. Beber de los tres se considera codicioso. Según la leyenda las aguas de los tres arroyos  regalan a quien bebe de ellas, salud y longevidad, éxito en los estudios y amor. Un regalo en cada arroyo. Debes escoger dos. Al atardecer regresamos caminando a Gion. Llovía. Cenamos en un pequeño restaurante cercano al hotel y fuimos a acostarnos. Un primer día inolvidable.

Cada mañana andamos contentos nuestro camino al estudio. Lo disfrutábamos. Al llegar al estudio un té y una sonrisa. Tres horas de Reiki para terminar comiendo cerca del estudio. Una rutina que parecía gustar a todos. A mí también, por supuesto.

Uno de los días fuimos a Arashiyama, en las afueras de Kioto, teníamos reserva para cenar en un restaurante que me habían recomendado. Conocía la zona pero no el restaurante. Estaba un poco nervioso por si no era lo que esperaba que fuera. Seguimos las indicaciones del GPS por las calles de Arashiyama y descubrimos un precioso jardín japonés y 500 estatuas de piedra que representaban 500 alumnos de buda. Bambús y silencio alrededor. Era el restaurante. Tada, el dueño, nos recibió con una sonrisa y un té. ‘¿Barcelona?’ preguntó con un entrañable acento japonés. No parecía saber pronunciar mi nombre así que hice la reserva a nombre de ‘Barcelona’. Para llegar al edificio principal del restaurante cruzamos otro extraordinario jardín japonés. Me fascina la belleza que consiguen quitando en lugar de añadiendo. Un jardín japonés es zen, no tiene mucho pero no le falta nada. Tardamos en entrar al restaurante. La belleza resulta siempre cautivadora. El interior del restaurante era aquello que sueñas encontrar cuando vas a Japón: Tatami de bambú, mesas bajitas, música japonesa, camareros y camareras en kimono y té en la mesa. ¡Ah! Y sonrisas. Comimos los ‘entrantes’ sentados en el tatami de bambú mientras el tofu, especialidad del lugar, se cocinaba frente a nosotros. La decoración del interior era como la del jardín: Casi nada pero todo. Los grandes ventanales en las paredes de bambú permitían admirar el jardín mientras cenábamos. Sacar el móvil para hacer una foto parecía una irreverencia. No sé el porqué, pero no encajaba. Disfrutamos de la comida y de la experiencia. Decir que me sentí aliviado sería injusto, me sentí feliz, muy feliz. El restaurante se llama Yodofu Sagano.  

Hace ya suficientes años que doy clases como para empezar a conocer la responsabilidad que supone y, a la vez, comprender que no todo depende del que enseña. El grupo resultó ser lo que siempre debería ser cuando das una formación de maestría de Reiki. Disfruté mucho cada clase. Reiki. Nada más. Las tres horas de la mañana pasaron siempre deprisa, muy deprisa. Uno de los días ni siquiera me percaté de que hicimos una clase de cuatro horas. Mark, el dueño del estudio, me lo recordó delicadamente tratando de no interferir en la clase. Ni rastro de malestar. Levantarse por la mañana, caminar junto a amigos y compañeros en este extraño viaje que es el camino del Reiki y de la vida, disfrutar de tres horas de Reiki intensas y significativas, comer juntos para terminar disfrutando de alguno de los miles de rincones que Kioto ofrece es algo realmente difícil de ser igualado. 

Hubo un día en Kioto que fue, para mí, muy especial. Después de la clase de la mañana y de comer pizza, a todos nos apetecía un poco de ‘occidente’, visitamos Ginkaku-ji, el pabellón de plata que no es de plata. Kioto tiene alrededor de 2000 templos, muchos de ellos de exquisita belleza. Posiblemente la decisión que más me costó tomar al organizar el retiro fue dejar fuera del programa el templo dorado. Escogí en su lugar Ginkaku-ji. El templo dorado es, para mí, la mejor fotografía que te puedes llevar de Japón. Pero el viaje no iba de fotografías ni de Instagram, iba de Reiki y del camino de auto conocimiento que inevitablemente Reiki conlleva. 

Ginkaku-ji es un templo muy conocido, bello, excelso… Pero lo que realmente cautiva son sus jardines japoneses de belleza única. Solo al ver las fotos que, sin poder evitarlo, tomas del lugar te das cuenta que no transmiten en absoluto la pureza y la belleza que sientes cuando paseas, entre emocionado y vulnerable, por los caminitos marcados de los jardines. El agua, indispensable en todo lo japonés, los bambús, la delicadeza de los cuidados en los pequeños rincones, la arena perfectamente alisada… Hay dos palabras que definen los jardines japoneses, y en especial los jardines de Ginkaku-ji: Elegancia y belleza. En Ginkaku-ji la elegancia y la belleza son de tal magnitud que alcanzan el sentimiento espiritual.

Después de poco más de una hora en el recinto del templo, otro regalo para el alma, mi paseo preferido en Kioto: El Sendero del Filósofo. En mayúsculas. En minúsculas sería una falta de respeto. Recibe su nombre en honor a Nishida Kitaro, uno de los filósofos más famosos de Japón, que practicaba meditación mientras caminaba esta ruta diariamente desde su casa a la universidad Kioto. El Sendero del Filósofo son 1800 metros de placer y reflexión. El camino discurre junto a un pequeño canal de agua transparente y limpia y bajo la sombra de cientos de árboles de cerezo. Según mis pronósticos y mis deseos los cerezos debían estar en flor. No lo estaban. El invierno se alargó y mis pronósticos fallaron. Que los cerezos aún no estuvieran en flor tuvo dos repercusiones importantes: Perderse uno de los espectáculos más bellos de Japón y poder disfrutar del paseo casi en solitario. Durante los primeros doscientos metros del Sendero todos sentimos un poco de frustración; después de esos doscientos metros, los que los turistas de foto recorren, caminamos un kilómetro y medio de felicidad, vulnerabilidad e inmortalidad. El Sendero acabó. Seguimos caminando. Nadie quería no caminar. Cuando te das cuenta que al caminar avanzas no deseas detenerte ni a descansar. La parte norte de Kioto es un regalo. Normalmente está vacía de gente y de cámaras. Ese día caminamos alrededor de cinco kilómetros pero avanzamos cientos. 

Reiki Ryoho tiene tres influencias elementales: el budismo, Japón y el sintoísmo. Imposible decir dónde acaba una y empieza otra. El viaje pretendía experimentar las tres para poder acercarse un poco más a la comprensión del camino de Reiki. Supongo que cada uno los sentimos a nuestra manera, pero creo que todos lo sentimos. Después de varios días de baños de Japón y budismo quería nadar en sintoísmo. En Kioto está uno de los lugares más sagrados de esta ancestral religión/creencia/cultura japonesas: Fujimi Inari. 

Fujimi Inari es un santuario dedicado al Kami (Dios) del arroz. Es el lugar más visitado de Japón por los japoneses y por los extranjeros que viajamos a Japón. Sus miles, y digo miles porque son miles, de toriis vermellonas a lo largo de los senderos que recorren la montaña son un espectáculo visual comparable a pocas cosas en el mundo. El significado y origen de esas miles de toriis es la mejor explicación de la cultura japonesa. Cada una de las toriis ha sido donada por una persona, una familia o una empresa. Se trata de una ofrenda al ‘dios de la prosperidad’ para recibir su bendición. Un enfoque reflexivo y científico nos llevaría inevitablemente a pensar en superstición. No sé si lo es, pero no es lo que sientes mientras asciendes y desciendes a través de miles de toriis observado a cada paso por la mirada de los zorros de piedra que reinan en la montaña. En el sintoísmo los animales son los mensajeros de los kamis, los dioses de la naturaleza. El zorro es el mensajero de Inari, el dios del arroz. No todos subimos hasta la cima, solo algunos lo necesitábamos. Otros no. Inari estuvo con todos. Volvimos al hotel siendo sintoístas. No puedes no ser sintoísta, aunque sí puedes no recordarlo.

Kioto nos regaló la experiencia japonesa, budista y sintoísta. Con todo ello arropando el alma fuimos a Kurama.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Un camino personal de auto descubrimiento



Cuando por primera vez me crucé con la práctica de Reiki, en el año 2002, no sabía de qué se trataba. Tampoco sabía que lo necesitaba. Lo primero que supe acerca de Reiki me llevó a creer que Reiki era una terapia curativa ejercida por personas especiales. Casi magia. Nada más lejos de la realidad. 

En los años que llevo enseñando Reiki he podido observar que la mayoría de personas, cuando preguntan acerca de Reiki, tienen ya una idea previa acerca de lo que es. Casi todos piensan que se trata de una terapia esotérica milenaria que proviene de la India, de la China o de Japón. Principalmente de la India. Muchos son los que piensan que hay que ser muy especial para hacer Reiki. Otros también creen que es una terapia energética similar a la medicina china. Algunos creen que es un placebo para mentes débiles y manipulables. Otros, una estafa. Unos pocos lo incluyen en el grupo de ‘todas estas cosas’, a saber: Chacras, tarot, ángeles, limpiezas de aura, cristales, etcétera. Me sorprende (y entristece) descubrir que prácticamente nadie lo ve como una disciplina que lleva al auto descubrimiento y a un estado de paz con uno mismo y con el mundo.

Cuando empiezo un curso siempre realizo dos preguntas a los alumnos: ¿Qué sabes acerca de Reiki? Y ¿Qué esperas de Reiki? Con estas preguntas pretendo acercarme a mis dos grandes objetivos para el curso, esclarecer qué es Reiki y que no, y motivarles lo suficiente para que sean constantes y disciplinados en la práctica. Las respuestas a la primera pregunta a lo largo de los años me han proporcionado una información tan útil como desconcertante: Pocas personas saben qué es Reiki.

Primero de todo permite que lleve a cabo algunas correcciones importantes. El Reiki Ryoho (método Reiki) no es milenario. El Reiki Ryoho fue fundado por Usui Sensei en los años veinte del siglo pasado. El Reiki Ryoho es un conjunto de prácticas, algunas de las cuales sí son milenarias, que busca el An Jin Ryu Mei, (un completo estado de paz y tranquilidad). El Reiki Ryoho es japonés; ni indio, ni tibetano, ni egipcio, ni chino, japonés. El Reiki Ryoho es un camino de auto descubrimiento y una disciplina antes que una terapia.

Debido a la compleja historia del Reiki, especialmente durante el siglo XX, éste tiene tres enfoques y dos grandes grupos de escuelas. Los tres enfoques son el esotérico, el terapéutico y el espiritual. Los grupos de escuelas son el occidental y el japonés. Todas las escuelas y todos los tipos de Reiki pueden pertenecen a uno o varios enfoques y a uno de los dos grandes grupos. Debido a esta división tenemos decenas de escuelas occidentales con enfoques esotéricos, terapéuticos y espirituales, y unas pocas escuelas japonesas con enfoques terapéuticos, mixtos y espirituales. Cada escuela defiende su enfoque y, aunque hay excepciones, suele respetar los otros enfoques.

No creo que sea necesario profundizar mucho en la distinción entre los grupos de escuelas occidental y japonés. Quizás más adelante escriba sobre ello, pero por ahora basta saber que las escuelas japonesas son las que nacen en Japón y las occidentales provienen de una primera escuela de Reiki americana fundada por Takata Sensei a finales de los años treinta del siglo XX. En cambio sí me gustaría esclarecer los orígenes de los tres enfoques de Reiki.

Todo aquel que desea aprender Reiki siempre acaba encontrándose con tres nombres, Mikao Usui, Chujiro Hayashi y Hawayo Takata. Ya hemos dicho que Mikao Usui (Usui Sensei) fue el fundador del método Reiki, pero, ¿Quién era Usui Sensei? Responder a esta pregunta ha sido una tarea mucho más difícil de lo que pudiera parecer en un principio, pero por fin tenemos datos suficientes para aproximarnos acertadamente a la figura del fundador del Reiki Ryoho. Usui Sensei nació a finales del siglo XIX en Japón. Budista. Japonés. Admirador de la obra del emperador Meiji y muy influenciado por el sintoísmo. Se sabe que pasó, como mínimo, tres años en un monasterio zen japonés antes de fundar el Reiki Ryoho. En los monasterios zen se medita, se medita de nuevo y se vuelve a meditar. La vida allí es muy humilde y la disciplina muy estricta. El objetivo es estar en paz, alcanzar el An Jin Ryu Mei. No hay otro. En su Reiki Ryoho había mucha meditación, Gokai (principios espirituales), Reiju (práctica de dar espíritu) y poesía. Tenía un enfoque totalmente espiritual. Usui era una persona espiritual.

Chujiro Hayashi fue uno de los alumnos más influyentes de Usui Sensei. No el único. Hayashi Sensei era médico y militar. Los entramados de la historia han llevado su nombre a ser reconocido mundialmente. Hayashi Sensei fundó su propia escuela y, en acuerdo con Usui Sensei, decidió estudiar los aspectos terapéuticos de Reiki. Hayashi quería mejorar la terapia de Reiki.

Hawayo Takata fue paciente primero, y alumna después, de Hayashi Sensei. Nunca conoció al fundador de la escuela de Reiki, Usui Sensei. Aunque hija de padres japoneses, Takata Sensei era americana nacida en EEUU. Fue a Japón a tratarse de una enfermedad que debía ser mortal pero que remitió gracias al Reiki. La pronta muerte de Hayashi Sensei a finales de los años treinta del siglo XX y la Segunda Guerra Mundial la alejaron de Japón. Takata Sensei vivió toda su vida en EEUU. Allí realizó terapias de Reiki durante años. Enseñó Reiki Ryoho de 1978 a 1980, el año en que murió.

La mayoría de practicantes de Reiki han aprendido Reiki de la escuela fundada por Takata Sensei y, por lo tanto, sus enseñanzas se han visto influenciadas tanto por Takata Sensei como por Hayashi Sensei. Con ellos nació un Reiki más centrado en la terapia que en el camino de auto conocimiento: El enfoque terapéutico de Reiki.

Desde que Takata Sensei murió, muchos de los profesores y profesoras de Reiki occidentales han seguido caminos singulares. Especialmente durante los años ochenta y noventa, la anarquía de la enseñanza de Reiki en occidente, más el desconocimiento de las prácticas espirituales japonesas, llevaron a mucho profesores a unir la enseñanzas de Reiki con otras prácticas espirituales/esotéricas que estaban en ebullición y así nació el enfoque esotérico de Reiki. Un enfoque bastante alejado del Reiki Ryoho fundado por Usui Sensei, pero que tiene muchísimos adeptos.

En Japón, las escuelas cuyos profesores se formaron con Hayashi Sensei tienen un marcado enfoque terapéutico. En cambio las escuelas cuyos profesores se formaron con otros alumnos-profesores de Usui Sensei tienen un enfoque espiritual.  

Mi camino de Reiki a través de los años me llevó, primero, a descubrir el enfoque más esotérico de Reiki, después el enfoque más terapéutico y finalmente el enfoque espiritual. Aunque no son de mi agrado muchas de las prácticas esotéricas que se han incluido en la enseñanza de Reiki, no creo que estos tres enfoques sean completamente excluyentes.  Muchas de las prácticas complementan a otras prácticas.

El Reiki Ryoho (Reiki) es ante todo un camino personal, a veces solitario, que lleva inequívocamente al auto descubrimiento. En el Reiki Ryoho hay meditación, unos principios espirituales para que siempre sepas hacia dónde ir, auto práctica y Reiju (el contacto con el profesor). Además, puedes compartir la práctica terapéutica con los demás, aunque no es imprescindible que lo hagas. El Reiki Ryoho es una disciplina que no resuelve todos tus problemas en un fin de semana, no te eleva por encima de los demás, ni evita que cometas errores. El Reiki Ryoho sí es un conjunto de prácticas que te mantiene centrado, presente y dispuesto a afrontar los retos que debas afrontar. Y además mejora tu estado de salud.

jueves, 9 de febrero de 2017

¿Por qué un retiro de Yoga y Reiki?





La primera vez que organicé un retiro de Reiki & Yoga fue en el año 2010 junto a Jose de Groot. Fue su idea, no la mía. Los retiros de Yoga siempre me habían parecido algo tan atractivo como innecesario. Me equivocaba. Evidentemente no es imprescindible participar en un retiro, ni es una de esas cosas que debes hacer sí o sí antes de morir, o quizás sí, quién sabe…

Desde ese primer retiro cerca de Lleida he organizado y participado en muchos más. Los hay de tres días, los llamados retiros de fin de semana, los hay de cuatro o cinco días, muy habituales en Semana Santa y en semanas con días festivos, y los hay de una semana, quince días e incluso un mes de duración. Los más habituales son los de fin de semana, aunque no voy a centrarme en ellos para explicar lo que deseo explicar; para mí, los retiros que pueden cambiar una vida son los de, al menos, cinco días de duración.

Para empezar uno acostumbra a ir a un retiro de Yoga y/o de Reiki solo. Hay mucha más participación de mujeres que de hombres, con una proporción de 8 a 2. Ir sola a un retiro es en sí una experiencia muy interesante y por supuesto algo arriesgada. ¿Quién habrá? ¿Encajaré? ¿Habrá más gente de mi edad? ¿Serán las demás participantes mucho más expertas que yo? ¿Habrá el nivel adecuado? ¿Será demasiado ‘flower power’? Son solo algunas de las preguntas que todos y todas nos formulamos. Es normal.

Como yo doy retiros de Reiki y Yoga junto a profesoras de Yoga (Yasmine Sinno y Jose de Groot), hablaré desde mi experiencia en este tipo de retiros. Normalmente la mitad de los participantes son, o bien alumnas habituales de Yoga de ellas, o bien alumnas/os míos de Reiki. Los demás participantes suelen ser personas que han encontrado este retiro por internet, a través de otros mecanismos publicitarios, o amigos de alguien que les ha recomendado que vinieran a uno de nuestros retiros. Estas personas son las que suelen hacerse más preguntas antes de venir. Los demás ya nos conocen y esto les da una leve ventaja en forma de confianza.

Los retiros espirituales en general, y de Yoga en particular, suelen tener unos componentes básicos: dieta sana (normalmente vegetariana) sin alcohol, naturaleza, meditación, tiempo de reflexión o descanso, un horario establecido de actividades con inicio a primera hora de la mañana y mucho Yoga. Evidentemente en los retiros de Reiki y Yoga suele haber, además, Reiki. 

Todos los profesores que organizamos retiros sabemos que durante esos días vamos a estar trabajando las 24 horas. No se trata de clases habituales, se trata de experiencias que duran  los días que dura el retiro. Tienes que estar presente, te van a necesitar. Lo disfrutas en la misma medida en que sientes cansancio. 

La llegada al lugar de los participantes es, para mí, uno de los momentos más importantes. Al fin y al cabo las personas recordamos con mucha más claridad tres momentos claves en toda experiencia: El primer encuentro, el momento más intenso y el final. La experiencia de la llegada es distinta para cada participante, la timidez o la extroversión, el momento vital que están viviendo, si viene sola o no, si conoce a los profesores o no, etcétera. son variables importantísimas en este primer encuentro. Todos los profesores tratamos de recibirles personalmente para hacer que este primer encuentro sea un trámite agradable.

Empieza el retiro. Siempre me fascina observar cómo todas las personas se convierten en niños y niñas durante los días del retiro. Al fin y al cabo la diferencia entre ser un niño y ser un adulto, independientemente de la edad, reside en tener responsabilidades o no tenerlas. En los retiros estás casi obligado/a a ser un/a niño/a. Y lo consigues. Se te asigna una habitación, normalmente con roommates (tus compañeras), lo que suele transportarte a una época ya pasada y que sueles recordar con cierta nostalgia. Empiezas el día con un silencio buscado, deseado y necesitado. Los horarios están establecidos, el desayuno, la comida y la cena suelen estar listos a la hora prevista y tú no tienes que hacer nada más que disfrutar comiendo y recoger tus platos. Tienes tiempo libre en que estás casi obligada a no hacer demasiado, hablar o pasear tal vez. Las clases suelen ser de tu agrado, difícilmente habrías venido si no lo fueran, y de nuevo te obligan a estar pendiente de ti, de nadie más. El esfuerzo y las emociones que aparecen durante la práctica de Yoga te acercan a tus compañeras y compañeros. Todos comentan entre apasionados y cariñosos las clases que acaban de recibir. Los rostros con los que te cruzas son amables, empáticos. Eres una niña feliz.

La práctica habitual de la meditación en los retiros de Yoga y Reiki aporta ese ritmo imprescindible para que te sientas en paz. Ese ritmo tan anhelado en el día a día ‘normal’. La práctica de Yoga te regala, además de sus efectos terapéuticos, la sensación de que te estás cuidando y de que, al fin, demuestras que te amas. Al cabo de dos días ya tienes muy claro que te gustas. El Reiki te aporta esa inexplicable sensación de que no te has desviado de tu camino. Te sientes vulnerable y fuerte a la vez. Te gusta. Todo tiene sentido. Es a partir de ese segundo día donde todos, participantes y profesores, somos ya una familia compartiendo una experiencia que nadie va a olvidar. Es en el último día donde todos nos damos cuenta de ello. 

Durante los días del retiro no hay mucho más en el mundo más allá de la meditación por la mañana, las clases de Yoga más intensas de la mañana, los desayunos que devoramos con avidez, las conversaciones acerca del retiro, los talleres de Reiki, de Yoga o de ambos, la comida, las clases de la tarde, la cena, el silencio, la naturaleza… Nada más. Por fin lo has conseguido, te sientes conectado/a como nunca y, sin embargo, en el futuro recordarás el retiro como una semana de ‘desconexión’ increíble.

El último día. Para los profesores este último día es tan contradictorio como especial. Nos sentimos tristes y satisfechos a la vez, cansados y felices. Deseosos de descansar, pero no queremos que acabe. Para los alumnos suele ser un día emotivo, sincero, alegre y triste. En una semana has conocido amigos para toda la vida. Has rejuvenecido. Estás motivada/o a vivir más tu vida, ser constante en tus prácticas y repetir experiencia tan pronto puedas. Una semana. Una vida.

Retiro de Yin Yoga & Reiki 2018