miércoles, 22 de febrero de 2017

Un camino personal de auto descubrimiento



Cuando por primera vez me crucé con la práctica de Reiki, en el año 2002, no sabía de qué se trataba. Tampoco sabía que lo necesitaba. Lo primero que supe acerca de Reiki me llevó a creer que Reiki era una terapia curativa ejercida por personas especiales. Casi magia. Nada más lejos de la realidad. 

En los años que llevo enseñando Reiki he podido observar que la mayoría de personas, cuando preguntan acerca de Reiki, tienen ya una idea previa acerca de lo que es. Casi todos piensan que se trata de una terapia esotérica milenaria que proviene de la India, de la China o de Japón. Principalmente de la India. Muchos son los que piensan que hay que ser muy especial para hacer Reiki. Otros también creen que es una terapia energética similar a la medicina china. Algunos creen que es un placebo para mentes débiles y manipulables. Otros, una estafa. Unos pocos lo incluyen en el grupo de ‘todas estas cosas’, a saber: Chacras, tarot, ángeles, limpiezas de aura, cristales, etcétera. Me sorprende (y entristece) descubrir que prácticamente nadie lo ve como una disciplina que lleva al auto descubrimiento y a un estado de paz con uno mismo y con el mundo.

Cuando empiezo un curso siempre realizo dos preguntas a los alumnos: ¿Qué sabes acerca de Reiki? Y ¿Qué esperas de Reiki? Con estas preguntas pretendo acercarme a mis dos grandes objetivos para el curso, esclarecer qué es Reiki y que no, y motivarles lo suficiente para que sean constantes y disciplinados en la práctica. Las respuestas a la primera pregunta a lo largo de los años me han proporcionado una información tan útil como desconcertante: Pocas personas saben qué es Reiki.

Primero de todo permite que lleve a cabo algunas correcciones importantes. El Reiki Ryoho (método Reiki) no es milenario. El Reiki Ryoho fue fundado por Usui Sensei en los años veinte del siglo pasado. El Reiki Ryoho es un conjunto de prácticas, algunas de las cuales sí son milenarias, que busca el An Jin Ryu Mei, (un completo estado de paz y tranquilidad). El Reiki Ryoho es japonés; ni indio, ni tibetano, ni egipcio, ni chino, japonés. El Reiki Ryoho es un camino de auto descubrimiento y una disciplina antes que una terapia.

Debido a la compleja historia del Reiki, especialmente durante el siglo XX, éste tiene tres enfoques y dos grandes grupos de escuelas. Los tres enfoques son el esotérico, el terapéutico y el espiritual. Los grupos de escuelas son el occidental y el japonés. Todas las escuelas y todos los tipos de Reiki pueden pertenecen a uno o varios enfoques y a uno de los dos grandes grupos. Debido a esta división tenemos decenas de escuelas occidentales con enfoques esotéricos, terapéuticos y espirituales, y unas pocas escuelas japonesas con enfoques terapéuticos, mixtos y espirituales. Cada escuela defiende su enfoque y, aunque hay excepciones, suele respetar los otros enfoques.

No creo que sea necesario profundizar mucho en la distinción entre los grupos de escuelas occidental y japonés. Quizás más adelante escriba sobre ello, pero por ahora basta saber que las escuelas japonesas son las que nacen en Japón y las occidentales provienen de una primera escuela de Reiki americana fundada por Takata Sensei a finales de los años treinta del siglo XX. En cambio sí me gustaría esclarecer los orígenes de los tres enfoques de Reiki.

Todo aquel que desea aprender Reiki siempre acaba encontrándose con tres nombres, Mikao Usui, Chujiro Hayashi y Hawayo Takata. Ya hemos dicho que Mikao Usui (Usui Sensei) fue el fundador del método Reiki, pero, ¿Quién era Usui Sensei? Responder a esta pregunta ha sido una tarea mucho más difícil de lo que pudiera parecer en un principio, pero por fin tenemos datos suficientes para aproximarnos acertadamente a la figura del fundador del Reiki Ryoho. Usui Sensei nació a finales del siglo XIX en Japón. Budista. Japonés. Admirador de la obra del emperador Meiji y muy influenciado por el sintoísmo. Se sabe que pasó, como mínimo, tres años en un monasterio zen japonés antes de fundar el Reiki Ryoho. En los monasterios zen se medita, se medita de nuevo y se vuelve a meditar. La vida allí es muy humilde y la disciplina muy estricta. El objetivo es estar en paz, alcanzar el An Jin Ryu Mei. No hay otro. En su Reiki Ryoho había mucha meditación, Gokai (principios espirituales), Reiju (práctica de dar espíritu) y poesía. Tenía un enfoque totalmente espiritual. Usui era una persona espiritual.

Chujiro Hayashi fue uno de los alumnos más influyentes de Usui Sensei. No el único. Hayashi Sensei era médico y militar. Los entramados de la historia han llevado su nombre a ser reconocido mundialmente. Hayashi Sensei fundó su propia escuela y, en acuerdo con Usui Sensei, decidió estudiar los aspectos terapéuticos de Reiki. Hayashi quería mejorar la terapia de Reiki.

Hawayo Takata fue paciente primero, y alumna después, de Hayashi Sensei. Nunca conoció al fundador de la escuela de Reiki, Usui Sensei. Aunque hija de padres japoneses, Takata Sensei era americana nacida en EEUU. Fue a Japón a tratarse de una enfermedad que debía ser mortal pero que remitió gracias al Reiki. La pronta muerte de Hayashi Sensei a finales de los años treinta del siglo XX y la Segunda Guerra Mundial la alejaron de Japón. Takata Sensei vivió toda su vida en EEUU. Allí realizó terapias de Reiki durante años. Enseñó Reiki Ryoho de 1978 a 1980, el año en que murió.

La mayoría de practicantes de Reiki han aprendido Reiki de la escuela fundada por Takata Sensei y, por lo tanto, sus enseñanzas se han visto influenciadas tanto por Takata Sensei como por Hayashi Sensei. Con ellos nació un Reiki más centrado en la terapia que en el camino de auto conocimiento: El enfoque terapéutico de Reiki.

Desde que Takata Sensei murió, muchos de los profesores y profesoras de Reiki occidentales han seguido caminos singulares. Especialmente durante los años ochenta y noventa, la anarquía de la enseñanza de Reiki en occidente, más el desconocimiento de las prácticas espirituales japonesas, llevaron a mucho profesores a unir la enseñanzas de Reiki con otras prácticas espirituales/esotéricas que estaban en ebullición y así nació el enfoque esotérico de Reiki. Un enfoque bastante alejado del Reiki Ryoho fundado por Usui Sensei, pero que tiene muchísimos adeptos.

En Japón, las escuelas cuyos profesores se formaron con Hayashi Sensei tienen un marcado enfoque terapéutico. En cambio las escuelas cuyos profesores se formaron con otros alumnos-profesores de Usui Sensei tienen un enfoque espiritual.  

Mi camino de Reiki a través de los años me llevó, primero, a descubrir el enfoque más esotérico de Reiki, después el enfoque más terapéutico y finalmente el enfoque espiritual. Aunque no son de mi agrado muchas de las prácticas esotéricas que se han incluido en la enseñanza de Reiki, no creo que estos tres enfoques sean completamente excluyentes.  Muchas de las prácticas complementan a otras prácticas.

El Reiki Ryoho (Reiki) es ante todo un camino personal, a veces solitario, que lleva inequívocamente al auto descubrimiento. En el Reiki Ryoho hay meditación, unos principios espirituales para que siempre sepas hacia dónde ir, auto práctica y Reiju (el contacto con el profesor). Además, puedes compartir la práctica terapéutica con los demás, aunque no es imprescindible que lo hagas. El Reiki Ryoho es una disciplina que no resuelve todos tus problemas en un fin de semana, no te eleva por encima de los demás, ni evita que cometas errores. El Reiki Ryoho sí es un conjunto de prácticas que te mantiene centrado, presente y dispuesto a afrontar los retos que debas afrontar. Y además mejora tu estado de salud.

jueves, 9 de febrero de 2017

¿Por qué un retiro de Yoga y Reiki?





La primera vez que organicé un retiro de Reiki & Yoga fue en el año 2010 junto a Jose de Groot. Fue su idea, no la mía. Los retiros de Yoga siempre me habían parecido algo tan atractivo como innecesario. Me equivocaba. Evidentemente no es imprescindible participar en un retiro, ni es una de esas cosas que debes hacer sí o sí antes de morir, o quizás sí, quién sabe…

Desde ese primer retiro cerca de Lleida he organizado y participado en muchos más. Los hay de tres días, los llamados retiros de fin de semana, los hay de cuatro o cinco días, muy habituales en Semana Santa y en semanas con días festivos, y los hay de una semana, quince días e incluso un mes de duración. Los más habituales son los de fin de semana, aunque no voy a centrarme en ellos para explicar lo que deseo explicar; para mí, los retiros que pueden cambiar una vida son los de, al menos, cinco días de duración.

Para empezar uno acostumbra a ir a un retiro de Yoga y/o de Reiki solo. Hay mucha más participación de mujeres que de hombres, con una proporción de 8 a 2. Ir sola a un retiro es en sí una experiencia muy interesante y por supuesto algo arriesgada. ¿Quién habrá? ¿Encajaré? ¿Habrá más gente de mi edad? ¿Serán las demás participantes mucho más expertas que yo? ¿Habrá el nivel adecuado? ¿Será demasiado ‘flower power’? Son solo algunas de las preguntas que todos y todas nos formulamos. Es normal.

Como yo doy retiros de Reiki y Yoga junto a profesoras de Yoga (Yasmine Sinno y Jose de Groot), hablaré desde mi experiencia en este tipo de retiros. Normalmente la mitad de los participantes son, o bien alumnas habituales de Yoga de ellas, o bien alumnas/os míos de Reiki. Los demás participantes suelen ser personas que han encontrado este retiro por internet, a través de otros mecanismos publicitarios, o amigos de alguien que les ha recomendado que vinieran a uno de nuestros retiros. Estas personas son las que suelen hacerse más preguntas antes de venir. Los demás ya nos conocen y esto les da una leve ventaja en forma de confianza.

Los retiros espirituales en general, y de Yoga en particular, suelen tener unos componentes básicos: dieta sana (normalmente vegetariana) sin alcohol, naturaleza, meditación, tiempo de reflexión o descanso, un horario establecido de actividades con inicio a primera hora de la mañana y mucho Yoga. Evidentemente en los retiros de Reiki y Yoga suele haber, además, Reiki. 

Todos los profesores que organizamos retiros sabemos que durante esos días vamos a estar trabajando las 24 horas. No se trata de clases habituales, se trata de experiencias que duran  los días que dura el retiro. Tienes que estar presente, te van a necesitar. Lo disfrutas en la misma medida en que sientes cansancio. 

La llegada al lugar de los participantes es, para mí, uno de los momentos más importantes. Al fin y al cabo las personas recordamos con mucha más claridad tres momentos claves en toda experiencia: El primer encuentro, el momento más intenso y el final. La experiencia de la llegada es distinta para cada participante, la timidez o la extroversión, el momento vital que están viviendo, si viene sola o no, si conoce a los profesores o no, etcétera. son variables importantísimas en este primer encuentro. Todos los profesores tratamos de recibirles personalmente para hacer que este primer encuentro sea un trámite agradable.

Empieza el retiro. Siempre me fascina observar cómo todas las personas se convierten en niños y niñas durante los días del retiro. Al fin y al cabo la diferencia entre ser un niño y ser un adulto, independientemente de la edad, reside en tener responsabilidades o no tenerlas. En los retiros estás casi obligado/a a ser un/a niño/a. Y lo consigues. Se te asigna una habitación, normalmente con roommates (tus compañeras), lo que suele transportarte a una época ya pasada y que sueles recordar con cierta nostalgia. Empiezas el día con un silencio buscado, deseado y necesitado. Los horarios están establecidos, el desayuno, la comida y la cena suelen estar listos a la hora prevista y tú no tienes que hacer nada más que disfrutar comiendo y recoger tus platos. Tienes tiempo libre en que estás casi obligada a no hacer demasiado, hablar o pasear tal vez. Las clases suelen ser de tu agrado, difícilmente habrías venido si no lo fueran, y de nuevo te obligan a estar pendiente de ti, de nadie más. El esfuerzo y las emociones que aparecen durante la práctica de Yoga te acercan a tus compañeras y compañeros. Todos comentan entre apasionados y cariñosos las clases que acaban de recibir. Los rostros con los que te cruzas son amables, empáticos. Eres una niña feliz.

La práctica habitual de la meditación en los retiros de Yoga y Reiki aporta ese ritmo imprescindible para que te sientas en paz. Ese ritmo tan anhelado en el día a día ‘normal’. La práctica de Yoga te regala, además de sus efectos terapéuticos, la sensación de que te estás cuidando y de que, al fin, demuestras que te amas. Al cabo de dos días ya tienes muy claro que te gustas. El Reiki te aporta esa inexplicable sensación de que no te has desviado de tu camino. Te sientes vulnerable y fuerte a la vez. Te gusta. Todo tiene sentido. Es a partir de ese segundo día donde todos, participantes y profesores, somos ya una familia compartiendo una experiencia que nadie va a olvidar. Es en el último día donde todos nos damos cuenta de ello. 

Durante los días del retiro no hay mucho más en el mundo más allá de la meditación por la mañana, las clases de Yoga más intensas de la mañana, los desayunos que devoramos con avidez, las conversaciones acerca del retiro, los talleres de Reiki, de Yoga o de ambos, la comida, las clases de la tarde, la cena, el silencio, la naturaleza… Nada más. Por fin lo has conseguido, te sientes conectado/a como nunca y, sin embargo, en el futuro recordarás el retiro como una semana de ‘desconexión’ increíble.

El último día. Para los profesores este último día es tan contradictorio como especial. Nos sentimos tristes y satisfechos a la vez, cansados y felices. Deseosos de descansar, pero no queremos que acabe. Para los alumnos suele ser un día emotivo, sincero, alegre y triste. En una semana has conocido amigos para toda la vida. Has rejuvenecido. Estás motivada/o a vivir más tu vida, ser constante en tus prácticas y repetir experiencia tan pronto puedas. Una semana. Una vida.

Retiro de Yin Yoga & Reiki 2018

miércoles, 1 de febrero de 2017

Éxito = Talento + suerte (D. Kahneman)




Lo siento, no he podido resistirme a escribir acerca de esta afirmación del premio Nobel, Daniel Kahneman, que por cierto añadió poco después una nueva afirmación a la primera ecuación: “Mucho éxito =  un poquito más de talento + mucha más suerte.” Me encanta hablar acerca de ello, acerca del éxito, cuando hablo de Reiki.

Para saber si tenemos éxito, y percibirlo por supuesto, es imprescindible que tengamos un objetivo, una meta que alcanzar, de otra forma es muy posible que obtengamos éxito en nuestras acciones y no seamos para nada conscientes de ello. Por ejemplo, si deseas hablar un nuevo idioma, la meta es hablar correctamente esa lengua, el día que te das cuenta que puedes comunicarte fluidamente y escribir correctamente en ese nuevo idioma, ese día eres consciente de que has tenido éxito. Y en verdad lo has tenido, en este caso no solo es una experiencia subjetiva, es un hecho. En cuanto a lo que a Reiki se refiere, lo primero que debemos hacer es meditar y reflexionar acerca de cuál es nuestro objetivo, la meta que deseamos alcanzar. Puede que en un primer momento esto nos parezca poco importante o, por otro lado, evidente, mas mi experiencia me dice que es necesario pensar y reflexionar acerca de ello. Buscar el objetivo que deseamos alcanzar con nuestra práctica de Reiki nos ayudará a mantener la motivación y, sobre todo, a disfrutar la experiencia subjetiva de haberlo alcanzado cuando así sea.

Hay muchas metas en el camino de Reiki, muchísimas, aunque las más comunes son: “curarse”, “sentir menos dolor”, “lograr estabilidad emocional”, “superar una pérdida”, “vivir la experiencia de sentirse en equilibrio”, “tener una vida espiritual significativa” y “sentir que perteneces al mundo”. De ellas, las cuatro primeras son metas propiamente dichas, por tanto hay grandes posibilidades de que con una práctica continuada y con un poco de “suerte” (Kahneman) lo logremos, sin embargo, las tres siguientes: “vivir la experiencia de sentirse en equilibrio”, “tener una vida espiritual significativa” y “sentir que perteneces al mundo”, son metas de continuidad, no son un final en sí mismo: Aunque una persona pueda tener la experiencia temporal de pertenecer al mundo o de tener una vida espiritual significativa, en el momento en que la práctica decae y la persona se “abandona” un poco, es muy posible que esa experiencia también le abandone, y con ella también la sensación de éxito.

La experiencia de éxito es subjetiva, uno puede tener éxito y sentir que fracasa, o no tenerlo y sentir que lo tiene, por tanto tiene una fuerte relación con los procesos internos que esa misma persona está viviendo. Bajo mi punto de vista esa experiencia subjetiva es lo que importa, y en lo referente a cualquier práctica espiritual honesta, la experiencia subjetiva de éxito viene dada por el día a día, el esfuerzo, la continuidad y la aceptación. Cuando una persona trabaja, trabaja y trabaja para conseguir algo que quiere, normalmente ya experimenta una sensación de éxito; cuando no es así, es muy probable que la persona, consciente o inconscientemente, sepa que no está esforzándose aquello que debería y podría. Por supuesto nos resulta mucho más fácil quejarnos que aceptar esa realidad, y normalmente lo hacemos. También existe el otro extremo, la persona que trabaja, trabaja y trabaja, y no consigue alcanzar esa meta ni percibir la deseada experiencia. Es frecuente que en ese caso nos olvidemos de la segunda parte de la ecuación de Kahnemam, “la suerte”. Un análisis un poco más profundo de esa situación nos llevará a encontrar una actitud de exceso de responsabilidad (Complejo de Dios) de esa persona.

Asumiendo el riesgo que conlleva modificar una ecuación dictada por un premio Nobel, me gustaría añadir un elemento: “la perseverancia”, dejando la ecuación como sigue: “Éxito = talento + perseverancia + suerte”, con tres variables: “el talento” que nos viene dado, aunque hay que buscarlo, despertarlo y estimularlo; “la suerte” que es aquello que influye en nosotros ajeno a nuestros deseos y esfuerzos; y “la perseverancia”. 

En lo que respecta a la variable “suerte”, a muchas personas les gusta darle otro nombre o verlo desde otro punto de vista. La suerte puede ser “la voluntad divina”, “los deseos del Universo”, “lo que debe o no debe ser” etc. Me gustaría citar aquí a Ramana Maharshi, perteneciente a la doctrina Vedanta Advaita,  quién expresa perfectamente lo que trato de decir: “Lo que esté destinado a no pasar, no pasará. Lo que esté destinado a pasar, hagan lo que hagan para prevenirlo, pasará.” Por tanto, ya sea la suerte entendida como azar, voluntad divina o designios del Universo, es un factor en el que no nos queda otra opción que confiar en que en una situación determinada, estará de nuestro lado. La experiencia me obliga a creer, con cierta sensación de placer, que a las personas con una Fe fuerte y sana les resulta mucho más fácil confiar en que esa variable jugará a su favor. 

Juntando todas las piezas nos vemos obligados a llegar a una conclusión: si el talento está y la suerte nos viene dada… ¿cuáles son nuestras opciones para conseguir el éxito deseado? De las tres variables que determinan si vamos a alcanzar el éxito deseado o no, solo “la perseverancia” depende de nosotros y nace y muere en nosotros, por tanto solo nos queda un camino: “Pico y pala”: trabajo, constancia y perseverancia y, si lo deseas, puedes acompañarlo confiando en la suerte y en tu talento. 

Sin perseverancia, con mucha suerte y mucho talento también se puede tener éxito, pero si tiene, éste suele ser fugaz. Con una fuerte perseverancia, poca suerte y poco talento se puede tener éxito, y éste suele ser duradero.


Reiki en el Festival Internacional Choreoscope 2016

Este año he tenido la suerte de poder colaborar con el festival internacional de cine y danza de Barcelona, Choreoscope 2016. Tengo que decir que disfruté mucho de poder dar una clase de dos horas de Reiki y Meditación para bailarines y actores, de Barcelona y de todas partes. El festival tenía dos sedes, el Arts Santa Mónica y la Filmoteca, dos lugares mágicos para disfrutar de actividades culturales en Barcelona.

Recibí una gran alegría cuando me contactaron para ofrecerme la posibilidad de colaborar; no lo esperaba y me ilusionó. Creo que una práctica regular de Reiki y de meditación es el complemento ideal para bailarines y actores, ya que su profesión, imprescindible para una sociedad sana y madura, requiere de una intensidad y una entrega que no siempre son fáciles de llevar, ni de digerir. También tengo que decir que hacer clases de Reiki en Barcelona siempre me resulta motivador y estimulante. Me gusta pensar que la ciudad donde vivo es una ciudad sensible, cultural, abierta y generosa.

La experiencia en el Choreoscope fue muy bonita y la organización perfecta. Bajo la mirada atenta de las fotografías de la exposición DOLOR, de Charlotte Audureau, pudimos hacer una degustación de Reiki y un rato de meditación. El silencio interno contrastaba con el habitual exceso de la Rambla, a pocos metros de donde estábamos. Hacer Reiki en el corazón de Barcelona para bailarines y actores fue una experiencia inolvidable y preciosa. Necesitaba escribirlo. Además, tuvimos la suerte de que ONEWAY, el magazine informativo de ZoomBarcelona nos grabó. Aquí os dejo el video, espero que os guste!

https://www.youtube.com/watch?v=-rszei0jfwo&t=6s
Jordiibern.com